Lema y objetivos

 

 

¡Vive alegre!

 

Este curso 2018-2019 el valor en torno al que nos vamos a organizar y desde el que vamos a evangelizar, educar, innovar, trabajar y celebrar juntos es la ALEGRÍA.

La alegría es una emoción, un sentimiento grato y vivo, el estado de ánimo más confortable, un valor y una característica de la vida cristiana que se experimenta cuando Dios, los otros, algo o algún acontecimiento provoca bienestar general, felicidad, altos niveles de energía y júbilo, es contagiosa y se manifiesta mediante signos interiores (equilibrio, autoestima y vida interior) y signos exteriores (gestos, acciones y palabras). La alegría tiene el poder de transformar el mundo.

El lema que este curso 2018-19 presidirá todo el trabajo en torno al valor de la alegría es ¡Vive alegre! (Live joyfully!)

La frase bíblica en la que nos apoyaremos pertenece al evangelio de Juan, y es la siguiente:

“Que mi alegría esté en vosotros” (Jn 15,11)

(“That my joy might remain in you” (John 15,11)

Con la expresión ¡Vive alegre! queremos expresar que la alegría es una emoción fundamental de la persona que irrumpe en la propia vida, sin premeditación ni cálculo, tiñendo la existencia de un agradable sentimiento. No se trata de estar alegres en algún momento, no es cuestión de que algo nos haga sonreír en algún instante (que también), no queremos una alegría efímera y superficial. Como afirmaba Sófocles, la mayor alegría es la inesperada. No avisa, ni pide permiso, tampoco se atisba antes de hacer acto de presencia, es espontánea pero no irracional: siempre tiene sus razones aunque a veces sean inconscientes y desconocidas.

Nos gustaría que la alegría fuese un modo de vivir la vida, un estilo en nuestras relaciones, en nuestras propuestas, en nuestro modo de ver, sentir y hablar del Dios de Jesús. Alegría que califica toda nuestra vida, no como maquillaje sino como esencia, no como un intento de esconder o arrinconar las tristezas, sino como algo que afecta al punto anímico central del ser humano y le abarca entero.

Vive. La alegría no es un bien que se pueda ubicar en una parte concreta de la persona, ni situar sencillamente en un estrado. Es una vivencia que afecta integralmente a todo el ser humano, abraza su dimensión psíquica, física, social y espiritual.

Una persona alegre tiene pensamientos alegres, sentimientos alegres, recuerdos alegres, deseos alegres para sí misma y para los otros; ve el mundo de una forma radicalmente diferente a como lo ve una persona triste.

Alegre. La alegría afecta la percepción intelectual de las cosas, también la valoración de los actos y de los vínculos que la persona trenza a lo largo de la vida. La alegría es efusión de un corazón que se siente bien en la existencia y, por eso mismo, subjetividad desbocada, que se ha salido de madre y que no quiere regresar. La auténtica alegría proporciona a las percepciones un brillo especial, de una luz nueva a la existencia.

¡Vive alegre! no es sinónimo de “vive alegremente, despreocupado, superficialmente, sin fundamento ni horizonte, sin responsabilidad ni sentido”. Es, precisamente, todo lo contrario. Es una invitación a que la alegría albergue en nosotros, habite en nosotros, sea un elemento nuclear y fundamental en nuestro diario vivir, también en medio de las tristezas y tragedias cotidianas, propias y ajenas. Sólo las personas alegres saben incluir lo trágico y doloroso como ingrediente de la vida. La alegría sólo es posible, sólo brota de la mesa compartida, del convite, del acto de convivir con los otros, de la fiesta y del compromiso por la vida.

Objetivo general

Favorecer en nuestros centros educativos un clima participativo, lúdico y celebrativo que ayude a formar personas alegres, felices, contentas, positivas y que contagien ganas de vivir, personas que sean capaces de transformar el mundo en el que vivimos, siempre fundamentados en los valores del evangelio, de modo especial en la alegría del evangelio.

Objetivos específicos

DIMENSIÓN MATERIAL, FÍSICA, BIOLÓGICA

DIMENSIÓN EMOCIONAL

DIMENSIÓN RACIONAL, INTELECTUAL

DIMENSIÓN SOCIAL, RELACIONAL

DIMENSIÓN INTERIOR, ESPIRITUAL, TRASCENDENTE

CON UNO MISMO

Experimentar cotidianamente los beneficios de ser y estar alegres.

Tomar conciencia de que la alegría es una emoción fundamental y un proceso que también depende de mí.

Reflexionar sobre las propias razones para la alegría. Experimentar la alegría como una elección personal de vida.

Experimentar de modo personal la alegría de amar y ser amados, de tener amigos y de relacionarnos con otras personas.

Aprender a vivir la alegría que se nos presenta en el evangelio.

Experimentar la alegría de conocernos, crecer y trabajarnos interiormente.

CON LOS DEMÁS

Salir de uno mismo, relacionarnos, compartir la propia alegría y disfrutar de la alegría de los otros.

Concienciarnos de  que la alegría es un don y un bien que sólo es verdadero si es compartido y contagiado.

Favorecer el aprendizaje y la praxis de la alegría en nuestras relaciones con los otros.

Experimentar la alegría de la pertenencia a un grupo, de nuestras amistades y de las relaciones con otras personas. Poner el don de la alegría al servicio de los demás.

Descubrir en nuestras relaciones con los demás una fuente importante de verdadera alegría.

Celebrar la alegría como un don de Dios que nos ayuda a ser mejores personas y a vivir más felices.

CON DIOS

Agradecer a Dios el don de la alegría con nuestras actitudes y acciones.

Sentir y mostrar agradecimiento a Dios por el don de la alegría.

Entender la alegría de Jesús a través de su mensaje.

Descubrir en la Palabra de Dios la Buena Nueva como fuente de alegría para la Humanidad.

Reconocer en Jesús un referente para vivir la alegría en relación con los demás.

Dar gracias a Dios por ser motivo de alegría para nosotros.

Descubrir en la alegría la presencia del Dios de Jesús.

CON EL ENTORNO

Vivenciar la alegría en nuestro compromiso con lo que nos rodea. Mejorar la realidad desde una experiencia personal y grupal alegre.

Valorar lo que nos rodea como un motivo y un medio para vivir alegres.

Reflexionar sobre la importancia de vivir alegres y fomentar una actitud responsable y alegre en nuestra relación con lo que nos rodea.

Valorar con alegría y de forma positiva el mundo que nos rodea.

Ser conscientes de la alegría de Dios en la creación.